Lanzamiento Cuento a la vista: PALABRA DE ÁRBOL

Palabra de árbol
Textos: María Bautista
Ilustraciones: Raquel Blázquez
Nº de páginas: 106
Formato: 15 x 21 cm
Ilustración: Cuatricomía
Encuadernación: Rústica
A partir de 10 años
PVP. 10,90 euros  

Vuelve Palabra de árbol, el primer proyecto en común de la ilustradora Raquel Blázquez y la escritora María Bautista y la semilla de lo que luego se convertiría en Cuento a la vista.

En 2010 recibió el accésit de la XIII Edición del Premio de Cuentos Ilustrados de la Diputación de Badajoz y el Premio Escolar de este mismo certamen, otorgado por los alumnos del colegio público Guadiana. Publicado en diciembre de 2010 por la Diputación de Badajoz, el libro agotó sus dos primeras ediciones en apenas un año y medio y fue trabajado en una decena de colegios de Salamanca, Madrid y Guadalajara.

Cuatro años después, la editorial Cuento a la vista recupera las historias de Sofes con una edición nueva y unas ilustraciones que mantienen la ternura de las originales, pero que se muestran más maduras y estudiadas.

Lo que no cambia son las historias de Sofes, un castaño centenario con una profesión muy especial: la de cuentacuentos. Bajo sus ramas podrás descubrir tres historias en la que por encima de todo afloran valores tan importantes como el respeto a la naturaleza, o la sabiduría de los mayores.

Así, en el primer cuento conocemos a Berta es una niña a la que no le gusta leer. Ni subirse a los árboles. Ni jugar a otra cosa que no sea a su consola. Berta recibe una noche una misteriosa nota y comienza así una increíble búsqueda del tesoro, en la que Berta, de la mano de su abuelo Pedro, aprenderá a mirar a su alrededor de otra forma.

Otra de las historias de Sofes nos lleva hasta un circo. Allí vive Ava, una leona triste que sueña con África, con la libertad, con la Sabana. Por eso planea escaparse de la jaula en la que vive. Pero para ello necesitará de la ayuda de los animales del bosque.

Por último, un viejo árbol, pegado a la misma tierra durante más de cuatrocientos años quiere hacer un viaje, aunque para ello tenga que sacrificar lo más importante que tiene: sus hojas.

En Palabra de árbol todos los personajes buscan algo y aquello que encuentran les cambiará su percepción del mundo.

Consíguelo en ebook aquí.

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Avistamos cuento: Las ciudades de colores


Las ciudades de colores 

Autora: María Bautista
Ilustradora: Raquel Blázquez
Editorial Cuento a la vista
ISBN: 9788494108211
Encuadernación: cartoné
48 páginas
Formato: 22x 22, cm
PVP. 13 euros


Estamos muy contentas de presentar, en nuestro primer Avistamos Cuento de la temporada, un álbum muy especial: “Las ciudades de colores”.

“Las ciudades de colores” es la historia de Iris, una niña de colores que vive en una ciudad terriblemente gris. Tan gris, tan gris, tan gris, que a la pobre Iris, que es de colores, la gente la señala por la calle y le hace sentir fatal. Por eso, esta colorida niña decide un día marcharse a buscar una ciudad donde la gente sea como ella: de colores. 

Así comienza este viaje de Iris a través de unas ciudades maravillosas. Ciudades amarillas, azules, rojas o verdes donde la pequeña hará nuevos amigos con los que continuar su extraordinario viaje.

“Las ciudades de colores” es un cuidado álbum ilustrado donde las ilustraciones de Raquel Blázquez, ricas en detalles y en sorpresas, invitan a los más pequeños a una lectura que se convierte en juego y que incentiva la curiosidad y la imaginación de los más pequeños. Los niños viajarán con Iris y sus amigos e irán descubriendo qué se esconde en cada ciudad y dónde se encuentra la verdadera ciudad de colores. 

El texto, de María Bautista, es una bella metáfora sobre nuestro planeta, los países, las razas y lo duro que resulta a veces ser diferente en unas sociedades cada vez más homógeneas. Un cuento que trata de reflexionar sobre la necesidad de todos, grandes y chicos, de encontrar nuestro lugar en el mundo y de ser aceptados tal y como somos.

El libro, que ya está librerías, puede además comprarse online aquí.

 

Nueva grumete

El lunes comenzaremos a disfrutar de los cuentos de una nueve grumetilla. Se llama Carol y le encanta poner patas arriba los cuentos clásicos, así que el primer lunes de cada mes podremos leer su peculiar visión de los cuentos clásicos infantiles.

¡Bienvenida!

Avistamos cuento: Cuentos diferentes para niños diferentes

Cuentos diferentes para niños diferentes
Textos: María Bautista
Ilustraciones: Raquel Blázquez
Editorial: Cuento a la vista
ISBN: 9788494108204
Nº de páginas: 104
Formato: 15 x 21 cm
Ilustración: Cuatricomía
Encuadernación: Rústica
A partir de 8 años
PVP. 10,90 euros

Una niña que no sabe reír, una farola que duerme por las noches, un niño que tiene una vaca como mejor amiga, un pájaro que no sabe cantar y un dragón cansado de que no lean sus cuentos. Personajes diferentes que tratan de cambiar su situación a base de imaginación y mucha fuerza de voluntad. Así son algunos de los personajes de Cuentos diferentes para niños diferentes. Aunque casi todas estas historias, los seguidores de este blog, ya las conocéis.

María y Raquel llevan casi tres años navegando por el mundo de la literatura infantil. Con Cuentos diferentes para niños diferentes ambas han dado un paso más. Y como muchos de vosotros ya sabeis, con la ayuda de muchos de nuestros seguidores han conseguido, a través de una plataforma de crowfunding, la financiación para autoeditar su libro. Desde entonces ambas se han convertido en “autoras, editoras, correctoras, distribuidoras y casi hasta libreras”.


Cien páginas, que también podrán encontrarse en formato e-book, donde texto e ilustración mezclan ternura, emoción y mucho humor. Un libro para que los niños reflexionen sobre la necesidad de aceptarse a uno mismo y a los demás y sobre la importancia de luchar por nuestros sueños.

Este no es la primera publicación de la pareja. En 2010 su libro Palabra de árbol recibió el accésit en el XIII Premio de Cuentos Ilustrados de la Diputación de Badajoz. Una pequeña tirada con muy poca distribución y que, sin embargo, con su esfuerzo y dedicación, consiguió colarse en el plan lector de más de una decena de colegios del país y agotar existencias en apenas nueve meses, algo que volvieron a repetir con la segunda edición del libro.

El libro se puede conseguir en ebook aquí.

Un cuento de princesas

Texto de María Bautista

Ilustración de Raquel Blázquez


Érase una vez una princesa de cabello alborotado y mejillas sonrosadas que vivía en un castillo, en un reino, muy muy lejos de aquí. Su padre era un gran rey tan poderoso que por poseer, poseía hasta los amaneceres del cielo. Su madre era una gran reina tan sabia e inteligente que por saber, sabía hasta los idiomas que hablaban en la otra punta de su reino.

La princesa era heredera de los amaneceres del padre y del saber de su madre, la única heredera. Por eso sus padres cuidaban mucho de ella y no la dejaban hacer nada. Y la princesa que lo tenía todo, un castillo y un jardín, un ejército que cuidaba de ella, una cocinera que le preparaba todo lo que le apetecía y una sala llena de juguetes, aun así no era feliz.


Se pasaba el día suspirando y soñando con ser cualquier cosa menos una princesa. Para olvidar lo aburrida, triste y solitaria que era la vida de una princesa, la pequeña se subía al piso más alto de la torre más alta del castillo. Ahí estaba la biblioteca con libros grandes y libros pequeños, libros gordos y libros finos, viejos y nuevos, interesantes y aburridos, divertidos y serios, alegres y tristes.

Y ahí se pasaba la princesa todo el día leyendo, sin parar de suspirar:

– Pero, princesa…¿por qué suspiráis tanto? Todos sus súbditos se arrodillan cuando la ven y le besan la mano – preguntaba siempre su dama de compañía.
– Me besan la mano y me preguntan qué tal estoy, pero ¿acaso se quedan a esperar la respuesta? Me besan la mano pero no se preocupan por mí. No saben si estoy triste, o si estoy alegre y les da igual.
– Pero, princesa, ¿qué me dice de los príncipes del resto de reinos? Todos se mueren por pedir su mano, por batirse en duelo con dragones para defenderla y por regalarle joyas.
– Piden mi mano porque quieren mi reino, no porque me quieran a mí. Si me quisieran, no me regalarían joyas que nunca me pongo, ni matarían dragones de los que no necesito defenderme porque son mis amigos.

Y una tras otra, todas las razones que la dama de compañía le iba dando, la princesa las iba rechazando. Nadie le haría cambiar de opinión: ser princesa era lo más aburrido del mundo y además estaba pasado de moda. Era infinitamente mejor ser arqueóloga en busca de tesoros antiguos, o bióloga en medio de la selva, o periodista a la caza de noticias, o ingeniera construyendo puentes por todos los confines del mundo.

Y es que lo que quería la princesa era viajar, viajar y viajar: conocer algo más que los confines de su reino. Y que la quisieran por lo que era en verdad, una simple chica de cabello alborotado y mejillas sonrojadas a la que le gustaba leer y soñar despierta.

Pero mientras aquello no ocurría, la princesa viajaba a través de los libros. Los que más le gustaban, claro está, eran los libros de aventuras y de viajes a islas de gigantes y diminutos, de tierras encantadas y bosques mágicos.

Los que menos le gustaban, claro está, eran los libros de príncipes y princesas.

– ¿Quién ha escrito semejante desfachatez? Seguro que quien lo hizo, ni fue princesa nunca, ni conoció a ninguna princesa de verdad…

Tan enfadada estaba con aquellos libros que decidió escribir su propia versión de la vida de las princesas. Pero lo de escribir no se le daba muy bien y por más que lo intentó y lo intentó no consiguió avanzar en su proyecto. Así que buscó a alguien por internet que pudiera hacerlo por ella.

Y encontró Cuento a la vista.

– Encima con ilustraciones…¡Esto va a ser el no va más! – exclamó feliz la princesa.

Y ahí que nos fuimos nosotras con nuestro cuaderno en blanco para anotar todo lo que la princesa quería contarnos. Tardamos tres días y tres noches en llegar a su castillo, pero mereció la pena. Aquel lugar era el más bello que habíamos visitado nunca, sin embargo la princesa se había cansado de verlo. Quería conocer las ciudades grises y ruidosas de las que veníamos nosotras y estaba harta de ser una princesa.

Así que además de escribir este cuento sobre lo aburrido que es ser una princesa, también nos la trajimos con nosotras. Vino escondida en mi maleta: ¡menos mal que la princesa era pequeña! Pero aun así…¡hay que ver cómo pesaba!

Ahora la princesa vive en mi casa y ya no suspira. Le gusta salir a pasear por las mañanas, montar en metro por las tardes y observar a la gente que vuelve a casa del trabajo. Le gusta jugar con los niños en el parque y subirse a los columpios: adelante, atrás, adelante, atrás y que el viento le alborote todavía más su ya alborotado cabello.

La princesa, además, está aprendiendo a cocinar y a veces, cuando llego a casa, me tiene la cena hecha. No le sale muy bien, pero ella lo intenta y lo intenta, así que yo no le digo nada y me lo como todo y ella se pone contenta.

La princesa está buscando un nombre y no se decide, así que nosotras la llamamos Febrero, porque ese fue el mes en el que llegó a la ciudad.

Febrero tiene muchos planes para marzo. Quiere ir a la universidad, hacerse exploradora, viajar por todos los mares del planeta, ser feliz.

Aunque, colorín colorado, yo creo que esto último ya lo ha logrado.